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Relatos de juegos de rol en vivo, by Yolanda Luengo.

jueves, 4 de junio de 2015

Survival Zombie 22# Edición. Olías del Rey (Toledo). 30 de Mayo




Survival Zombie 22# Edición. Olías del Rey (Toledo). 30 de Mayo




De nuevo, otra aventura experimentada, esta vez, yo sola, sin compañía de amigos, en una noche nublada de primavera.

Trama inicial
Tras encontrar estas breves anotaciones en Internet. Decidí acercarme a Olías del Rey y ver lo que podía encontrarme en aquel lugar.
Reunidos todos en el anfiteatro del pueblo, una vez más la corporación WRG provocó una muestra de su poder, al soltar a un miembro de la resistencia para luchar contra un par de zombies, como una exhibición de gladiadores.
Pero como siempre, estos excesos de poder, hace que algo o todo, pueda acabar realmente mal.
Por segunda vez en este municipio, la infección del virus Z, se había desencadenado y el caos se desató inevitablemente.
Zombies sueltos, supervivientes corriendo de un lado para otro, sin saber por donde empezar, y yo sin saber muy bien qué hacer, escuché que algo importante estaba pasando a la afueras del pueblo, en el centro comercial, así que imaginé que sería un buen sitio por donde empezar a buscar o averiguar la verdad de lo ocurrido.

Prueba 1
Cuando por fin llegué al centro comercial, un grupo de supervivientes esperaban la ocasión para poder acceder al recinto, pues una Zeta de aspecto bastante furioso, no dejaba un acceso fácil.
Observé la situación, cómo..., unos intentaban llamar la atención de la chica infecta, mientras..., otros aprovechaban el descuido para colarse en su interior, y... yo, escondida tras unos arbustos, no pude desaprovechar la ocasión de meter mi culo a toda prisa en la galería, antes de que la Zombie, se percatarse de nuestra intrusión.
Una chica asustada, nos abrió la puerta de un local, y una vez dentro, la cerró con llave para que ni la Zeta ni nadie más, pudiera entrar. Esto supuso que algún superviviente al intentar acceder, pereciera en el intento, atrapado entre la cristalera y ese ser que no daba cuartelillo a la esperanza de vida.
La chica nerviosa y asustada, nos dijo que su amigo Tony, se había transformado en uno de esos seres, por eso no podía acercarse a él, no podía verlo así, sin embargo necesitaba una prenda suya, una camiseta que dejó tirada al fondo, en la oscuridad de aquel profundo local, sin una sola luz a excepción de la que se dejaba asomar a través del cristal de entrada, aún así, no dejaba que penetrara mucho más de un par de metros, por lo que unos cuantos valientes sin miedo a la oscuridad, avanzaron hasta el final del local. El resto no podíamos ver gran cosa, pero de repente escuchamos unos gruñidos, pasos lentos al principio, que se iban acelerando a la vez que aumentaban los gruñidos, un par de golpes, quizás por tropezar con algo en la oscuridad, y al final una voz, que dijo, ¡ya lo tengo! Y los tres valientes salieron en estampida desde la oscuridad con la compañía de Tony tras ellos, que logró alcanzar a uno sin salvación alguna de continuar su camino, quizás si no hubiesen corrido, o armado tanto escándalo, se podrían haber salvado los tres, pero, el resto aprendimos la lección, si te dicen, ve despacio, en silencio, sin encender linternas, y con mucho cuidado, no saltarse ninguno de los consejos que te dan.
La chica nos dijo que ya no podíamos hacer nada más allí, que fuésemos a buscar a la madre de Tony y explicarle lo sucedido, tras decirnos la zona donde debía estar su madre, abrió la puerta y añadió, será mejor que os deis prisa, pues tanto Tony en el interior del local, como la Zeta en su exterior, están fuera de control, y podían perfectamente, hacerse un sándwich con nuestro cerebro como sustento.
Tras esquivar como pude esas infectas criaturas, me dirigí a la siguiente ubicación.

Prueba 2
La situación no parecía que fuese a mejorar, pues si ya parecía complicado esquivar un Zeta, por la calle en la cuál se encontraba la puerta de acceso, había dos seres de esos deambulando arriba y abajo, cubriendo todos los posibles huecos.
Al ir yo sola, me resultaba complicado, formar una estratagema para engañar a esos seres y poder despistarlos lo suficiente para conseguir atravesarlos. Por lo que tuve que esperar a que aparecieran más supervivientes, y con la táctica de siempre, de jugar al despiste con los zombies, unos pocos, al final conseguimos entrar en el edificio, explicamos a la madre de Tony lo ocurrido, y nos dijo que estaba al borde de la desesperación, necesitaba su medicación, pero la había dejado en el interior de una habitación, con tan mala fortuna, que varios de esos seres, pululaban a sus anchas en su interior. Esta vez al ser tan pocos, nos tocó entrar a los tres que estábamos allí, para recuperar el medicamento, sin opción a poder negarnos, y allí en la oscuridad de la sala, entre ruidos incongruentes de seres que se acercaban a nosotros, conseguimos ver un bote de pastillas al fondo, uno de los chicos se dirigió a por él, mientras yo me dirigía sutilmente hacia la entrada, pues ya me olía yo, cómo iba a acabar esto, ya que en el momento que cogieron el bote, los zombies parecieron activarse de su estado latente, y sus gemidos se transformaron en graves aullidos aterradores, casi me atropellan mis compañeros al intentar pasar por encima mía, cuando los tres llegamos a la vez a la puerta que nos separaba de aquella pesadilla, según salíamos un brazo se coló, impidiendo que la madre de Tony pudiera cerrar la puerta, gracias a la fuerza con que intentó cerrar la puerta, el brazo de aquel Zombie se retrajo y se pudo cerrar la puerta sin problema, aunque a punto estuvimos de sucumbir nuestra aventura. Tras tomarse la medicación, la madre de Tony nos dijo que fuésemos a buscar a su marido, que él sabría qué hacer, ella no se atrevía a salir de ese lugar, pues aún lleno de Zombies, los tenía controlados, y más vale lo malo conocido que los zombies nuevos que conocer ahí fuera.

Prueba 3
Por el camino me iba encontrando pequeños grupos de supervivientes a los que me iba uniendo, pero al final por A o por B, siempre acababa sola.
Cuando por fin encontré el lugar donde el padre de Tony fue visto por última vez, averigüé que se había refugiado en una caseta de obra azul, vallada y rodeada por un bajo muro de ladrillos, que había que saltarlo para poder acceder al interior del enrejado, de nuevo un par de zombies custodiaban el lugar.
Cuando conseguí entrar, el padre de Tony me preguntó por su mujer y su hijo, después de ponerle al día con lo ocurrido, me dijo que él trabajaba para WRG, pero después de darse cuenta del tipo de organización que era, lo dejó todo para poner a salvo a su familia, el problema es, que ya era demasiado tarde para todos ellos, entonces me dijo, que si quería seguir viviendo, que me alejase de aquel lugar maldito, me dijo la ubicación de una doctora que también trabajó para WRG y que disponía de algún medio de transporte para sacarnos de allí.
Me costó horrores conseguir saltar nuevamente el muro, porque una Zeta no parecía tener ganas de despegarse de allí, creo que sabía que un suculento aperitivo le esperaba al otro lado del muro. Una vez superé aquel pequeño hándicap, me puse rumbo a la doctora y mi supuesta salvación.

Prueba 4
De camino a la nave que ocupaba la doctora prófuga de WRG, encontré varios grupos de soldados de la corporación, que atemorizaban a los supervivientes que se cruzaban en su camino, les ponían contra la pared, les registraban y les obligaban a hacer abdominales o flexiones, según les venía en gana.
Yo totalmente absorta al espectáculo que ofrecían los soldados, descuidé mi punto seguro, dejándome ver por un Zeta que me persiguió hasta acorralarme detrás de una farola, pensé que había llegado mi fin, pero por suerte un soldado de WRG, disparó al Zombie hasta que cayó muerto en la calzada, dándome tiempo a esconderme tras un coche junto al soldado. El problema es que aquí nadie hace nada gratis, y a cambio de mi salvación tenía que pagar mi deuda con la corporación. Saqué todo el dinero que llevaba encima y se lo ofrecí, no sé si le pareció suficiente, pero al ver que me encontraba sola, creo que se apiadó de mí y me llevó con un grupo que se encontraba a la vuelta de la esquina, justo en frente de mi destino, me dijo que si conseguía que ese grupo me adoptase, podría seguir jugando, si no, me fusilaría allí mismo.
Una vez convencí al grupo con mis artes de persuasión, osease, rogándoles que por favor me aceptaran en su grupo o contemplarían mi asesinato, entramos todos juntos en busca de la doctora. Estaba demasiado oscuro, apenas podíamos ver nada, creo que llevaba una mascarilla en la cara y estaba cubierta de sangre, nos dijo que algo había salido mal, que ya no disponía de ningún vehículo para sacarnos de allí, pero que fuésemos en busca del Padre Jesús, que en otras ocasiones había conseguido ayudar a otros supervivientes. Tras pronunciar sus últimas palabras coherentes, soltó un ¡¡¡¡corred!!!! que pareció más un alarido que una advertencia, por lo que no nos paramos a comprobarlo y salimos disparados de aquel almacén y emprendimos la marcha en búsqueda del Padre hacia una iglesia, hermita, o dónde fuera que se escondiese.

Prueba 5
Por el camino, una horda de zombies que nos encontramos de frente, me obligó a separarme de mi grupo adoptivo, y nuevamente, me encontraba sola ante el peligro.
De repente me encontré al Padre Jesús en mitad de la calle, junto con un Zeta deambulando a su alrededor, no entendía por qué aquel ser no le hacía nada, es más, parecía ignorarlo completamente, así que decidí acercarme tranquilamente, cuando me percaté de algo evidente, el cura tenía un pedazo de zarpazo en el rostro que no era normal que siguiese siendo humano, estaba infectado y por eso mismo, no le resultaba atrayente a aquel ser, aún así me dijo, ven, corre, sígueme y entra aquí, justo antes de que aquel zombie viniese a por mí, puede que al Padre no le fuera a atacar, pero estaba claro que mi cerebro era otra cosa, al instante un grupo de supervivientes se unieron a nosotros, no antes de que el Zeta consiguiera atrapar a uno de los suyos, que pasó demasiado cerca de aquel ser, cuando intentaba escapar, al darse cuenta de su error, justo el mismo que había tenido yo segundos antes, acercarse tranquilamente pensando que no pasaría nada.
Nos metimos todos en el refugio del cura, y nos dijo que él ya no podía ayudar a nadie, es más, que esta vez era él, el que necesitaba ayuda, que teníamos que ir a por agua bendita en la Iglesia frente al Ayuntamiento, para desinfectarse de aquello que le recorría por la sangre, sin embargo no se fiaba de nosotros, porque nadie le había ayudado cuando fue atacado por aquello, así que retuvo a uno del grupo, y dijo al resto que teníamos media hora para traerle el agua bendita, o si no, quizás ya sería demasiado tarde, porque se lo habría comido.
No había pasado ni diez minutos cuando nos alcanzó el miembro del grupo, diciendo que el Padre ya no necesitaría el agua, pero que justo antes de su plena transformación, le dio un código que tendríamos que dar a una persona refugiada en el interior del Ayuntamiento. Y allí nos dirigimos.

Prueba 6
Tras despistar a soldados de WRG por lo que nos pudieran hacer, huir de hordas de zombies, varios Zetas correteaban por la plaza de la Iglesia, frente al Ayuntamiento, desperdigando a todos los grupos que al igual que yo, su objetivo primordial era atravesar aquel gran pórtico de madera, que daba acceso al interior del Ayuntamiento.
Sin hacer ruido me colé por detrás del zombie de la entrada y llamé a la puerta con sumo cuidado, una mujer la abrió suavemente y le dije, "déjeme entrar por favor, vengo de parte del Padre Jesús", y conseguí pasar, dentro me encontré con un grupo conocido, miembros del comando PetaZetas, juntos nos encontramos a una chica que había escapado de la resistencia, estaba en un estado muy alterado, gritaba, "¡¡la resistencia es mala!!, no os fieis de ella, nos manejan como borregos a su antojo". Poseía una caja de gran valor para ella, según su trastocada mente,   en el interior se encontraban los únicos seres en los que podía confiar, una especie de insectos, grillos o saltamontes, no sabría deciros bien. Nos dijo que si éramos de confianza, sus amigos no nos harían nada, que metiéramos la mano en la caja y sacásemos, uno cada uno. Una vez realizada la prueba, nos dijo, que buscásemos a unos amigos suyos que también pertenecieron a la resistencia, y que permanecían ocultos en un parque cerca de allí.

Prueba 7
Por primera vez, el recorrido no fue demasiado largo, estaba cansada, me dolían los pies y yo sólo quería llegar a algún sito en que me pudieran ayudar a salir de este pueblo maldito.
Sin embargo, esa plaga se extendía por todas las inmediaciones, mi grupo de amigos cayó, y acabé pensando que acabaría completamente sola entre aquellos seres, y lo más probable es que acabara siendo uno de ellos.
Todavía no sé cómo, pero conseguí esquivar al Zeta de la entrada, justo a tiempo para entrar en el parque, por la puerta por donde salía un grupo de supervivientes, en esos momentos.
Dentro había una pareja, ella había sido mordida en un brazo, y él no era capaz de abandonarla.
Habían pertenecido a la resistencia, pero ya no se fiaban de nadie, sólo se tenían el uno al otro, aún así, el chico a sabiendas de que a su lado no tenía posibilidad de sobrevivir, decidió quedarse con ella, y nos dijo un lugar donde podríamos encontrar un vial, un antídoto, o algo parecido, tenían claro que para ellos era demasiado tarde, pero quizás nos hiciera falta a nosotros.
De nuevo emprendí la búsqueda de algo que me pudiese sacar de todo aquel embrollo.

Prueba 8
De camino a la siguiente ubicación, (un camino demasiado largo para mi gusto, y para las horas que eran ya), me encontré un grupo de soldados llamados los monkeys, armados de bridas hasta las pestañas, con cara de no muy buenos amigos. Yo ya me veía maniatada, a cualquier valla, a la espera de ser rescatada por algún superviviente o devorada por algún zombie, lo que aconteciese primero. Sin embargo un Zeta les distrajo llamando su atención y aproveché el momento para escabullirme de ambos peligros. Me encontré a un hombre con sombrero de vaquero, Fran, me dijo que se llamaba, le pregunté por los viales, y me comentó, que un pequeño percance hizo que se echasen a perder, sabía exactamente donde se encontraba uno de esos pequeños botecitos de laboratorio, y lo necesitaba para fabricar más pócimas de esas, el problema era el de siempre, puñeteros zombies que no paraban de incordiar, no podías despistarte ni un segundo, o acababas siendo uno de ellos.
Intenté esperar a alguien más, algún grupo de supervivientes que me ayudase a sacar a aquel Zeta que pululaba por el recinto, pero cada vez eran menos los grupos, y preocupantemente menguados, de hecho, un solitario como yo, me ayudó a despistar al Zeta, atrayéndole por un lado del edificio, mientras yo lo bordeaba por el lado opuesto, y recuperar de esta forma el vial que entregué a Fran.
En agradecimiento nos dijo la ubicación de Alberto, el jefe de la resistencia, si alguien sabría cómo sacarnos de allí sería él.

Prueba 9
Llegamos al lugar indicado y dos personajes peculiares, nos dieron un recibimiento de lo más estrafalario, después de someternos a un interrogatorio a punta de machete y escopeta, decidieron que éramos aptos para hablar con el líder. 
En posición de alerta militar, por miedo a represalias si no tomábamos una actitud adecuada a sus baremos, esperamos al gran y omnipotente Alberto, líder de la resistencia.
Nos dijo que cualquiera no valía para estar bajo sus órdenes y ser lo suficientemente eficientes, que buscaban gente obediente que cumplieran todos sus normas o mandatos.
Para saber si éramos capaces de pertenecer a su grupo, a mi provisional compañero le obligaron a ponerse de rodillas y a mí me ordenaron apalearlo con una porra de soft combat.
Desde luego que mostramos la clase de borregos que siguen a su líder sin rechistar, si aún así no les era suficiente, no sé cómo podríamos acabar.
Tras la acusada paliza, Alberto sacó un rotulador rojo y nos marcó con una ® para indicar que ya éramos de los suyos.
Nos dijo que fuésemos a un paso subterráneo y que allí encontraríamos a alguien de confianza.

Prueba 10
Por el camino, unos zombies nos obligaron a separarnos, mientras él los despistaba, yo me escondí tras un vehículo, con tan mala suerte que otro Zeta que venía por detrás del coche, casi me da un susto de muerte, literalmente, pues si reacciono un par de segundos después, no estaría contando esta historia en estos momentos, así que eché a correr y sin darme cuenta, me volví a encontrar terriblemente sola en la oscuridad de la noche, en unas calles cada vez más solitarias, al menos de presencia humana.
Cuando llegué al paso subterráneo una persona encapuchada de aspecto afable, me preguntó cómo había llegado hasta allí. Le resumí brevemente mi ajetreado recorrido nocturno, cómo los soldados de WRG se divertían infringiendo perrerías varias a los supervivientes, no muy distintas a las que la resistencia te obligaba a hacer para ser dignos de pertenecerles, cómo ciertos personajes habían sido traicionados por unos y por otros, por lo que ningún bando era de fiar, y lo único que yo pretendía era salir de aquel lugar infectado de zombies.
Me dijo que eso es justo lo que quería oír, que pertenecía a Los Guardianes, me dio un cubo con agua para que borrase la marca del brazo que me había hecho el líder de la resistencia, que fuese a buscar a Carlos el psicólogo y le dijese que "los vivos deben vivir".

Prueba 11
Según caminaba por el pueblo el número de Zetas y hordas de zombies era cada vez más elevado, el Zeta corría incansablemente si te veía, y las hordas aunque no corrían eran tan numerosas, que te acorralaban entre las calles sin dejar opción a escapar, escondida entre vehículos, arbustos, y escondites improvisados, volví a cruzar el pueblo de punta a punta por enésima vez, ni sé ya los kilómetros que llevaba recorridos, pero más de 10, seguro que sí, incluso si dijese 15, no me quedaría corta.
Tras encontrarme por el camino a varios supervivientes que se dirigían a otros lugares que yo ya había visitado, conseguí encontrar a Carlos, mantuvimos una larga charla en el parque infantil donde lo hallé, donde llegamos a la conclusión que lo más importante es saber pensar por uno mismo y no dejarse llevar por lo que te digan los demás. Después me hizo una prueba de confianza, me colocó un antifaz, y me situó al filo de un bordillo, y me dijo; "si confías en mí déjate caer a plomo para atrás", yo no podía verle, pero sentí sus pasos detrás de mí, sabía que estaba allí y me dejé llevar, sabiendo que me cogería.
Me preguntó, lo has hecho porque querías, o porque te lo he dicho yo.
Yo le respondí, que porque necesitaba confiar en alguien más que en mí misma, pero desde luego lo hice voluntariamente, no por que me obligaran a hacerlo, como hasta ahora.
Parece que mi respuesta le convenció y me dijo que fuese a buscar a Sebas, cliente suyo desde hace ya bastante tiempo atrás, y responsable de esta nueva forma de pensar, perteneciente a Los Guardianes.

Prueba 12
Parecía que ya estaba llegando a mi destino final, el anfiteatro donde empezó toda esta locura.
Grupos de supervivientes seguían recibiendo instrucciones de soldados de WRG, pero esta vez, no me detuve a contemplar cuál sería su destino inmediato.
Cuando me encontré frente a Sebas, me dijo que necesitaba que le cogiese unas armas sumergidas en un bidón con agua, o ácido, o algo que realmente no sabía lo que era, y yo obediente metí la mano para cogerlas sin hacer pregunta alguna.
El MAYOR error de mi vida, me dijo que no era digna de ser evacuada en su hummer, pues me recordó lo que minutos antes había hablado con Carlos, lo de pensar por uno mismo y no hacer las cosas simplemente porque te lo digan los demás. Si en vez de agua hubiese sido ácido o alguna sustancia peligrosa para la piel, de qué me hubiera servido ese arma, de nada si acabo muerta.
Aquella lección la aprendí duramente.
Vi cómo a los 5 supervivientes ganadores les dieron una vuelta en el hummer y participaron en la escena final.

Escena Final
Los ganadores, acompañados por dos ex-soldados de WRG, secuestraron al resto y los pusieron de rodillas frente al número de supervivientes que habían logrado llegar hasta allí.
Sebas soltó un discurso similar al que me habían dicho a mí a lo largo de las últimas pruebas, y al grito de "los vivos deben vivir" liberó una horda de zombies que acabó con todos los soldados, y minutos después, los supervivientes acabaron con los zombies, tras todos los cadáveres extendidos por el suelo del centro comercial, una gran aplauso por parte de la organización, despidió aquella aventura.

Espero que os haya gustado el relato y volver pronto con otra entrega de Survival Zombie.

Gracias a Diego Concepción y Alejandro Fernández, encargados de que estas aventuras sean posibles.






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Y.L.L.
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jueves, 21 de mayo de 2015

Survival Zombie 20# Edición. Getafe (Madrid). 9 de Mayo



Survival Zombie 20# Edición. Getafe (Madrid). 9 de Mayo






Debido a una lesión, no puede jugar esta partida, pero acompañé a varios jugadores que pudieron vivir el juego en todo su esplendor.



En esta edición, se pudo elegir bando.
podías alistarse al ejército de WRG, o unirte a la resistencia.

La mitad de mi grupo se alistó en un bando y la otra mitad se unió al otro, por lo que yo, totalmente neutral, fui acompañándolos a unos o a otros dependiendo de la zona en la que se encontraran, ya que yo, no podía recorrer grandes distancias.

Este hándicap hizo que no me enterase muy bien de la trama, pues entre unos por u lado y otros en el bando opuesto y todos a la vez contándome lo sucedido, un caos de información se produjo en mi mente.
Espero poder resumidos La aventura igualmente.

Todo empezó con la escena inicial. Miembros de la corporación WRG, estaban dando su discurso de bienvenida, a la vez que la resistencia abucheaban y saboteaban el espectáculo que nos brindaban, desde mi posición apenas podía ver gran cosa. Pero de repente todo se descontroló, disparos, secuestros, nadie sabía exactamente qué tenía que hacer, pero ambos bandos tenían un objetivo común, encontrar a dos personas que poseían una valiosa información de contenido secreto, y que cada bando lo usaría según sus necesidades.
Estas personas era una vlogger de you tube; Ittara, y un incitador de la verdad Bruno, donde también cuelga sus vídeos en la red, convertidos en una serie de capítulos que no puedes dejar de ver.

El grupo que se fue con la resistencia, llegó hasta una plaza abarrotada de gente humana y no tan humana, la prueba de la radio, la llamaron. Una vez allí, tuvieron que atravesar un pequeño y estrecho pasillo a la intemperie, con un Zeta que custodiaba un pequeño pórtico metálico. Dentro, había una chica miembro de la resistencia, pedía un valiente voluntario que se atreviera a pasar las puertas acristaladas que la separaban de una amiga suya, que se había quedado presa en el interior del edificio con un zombie que le acechaba. El voluntario llegó hasta una chica herida, tirada en el suelo, pedía histéricamente que comprobara la muerte del fatídico Zombie al que creía haber abatido, pero no antes de que le hubiese herido de gravedad, bueno más bien de mortalidad humana, porque tras comprobar con una patada, el inerte cuerpo del zombie, la chica con un aullido propio de una bestia, gritó; "¡¡¡corre!!! no sé cuánto tiempo más resistirse, pero me iré sabiendo que maté a ese mal nacido".
Después de regresar al rellano de la entrada, la amiga dando por pérdida a su compañera. Te decía dos direcciones a donde tenías que dirigirte. Una de ellas en un parque donde había situado una tienda de campaña teñida de camuflaje, y unos militares te hacían unas pruebas físicas para ver si eras apto de entrar en la tienda, una vez dentro, una pizarra con números y tras hacer unos cálculos mentales, te ofrecían un código, para poder dirigirte al otro punto de encuentro y poder intercambiar ese código por más información.

Mientras tanto el grupo que se había ido con la WRG, venían de hacer una prueba en la que les habían mandado a una discoteca de la ciudad en busca de  un zumo de piña que les ofrecería una chica llamada Paula. Una vez dentro de la disco, la chica en vez del zumo te daba un código a cambio. Después de apuntarlo, te mandaba a otro lugar donde poder hacer algo con esa información.
En ese lugar al que era difícil de acceder por culpa de una Zeta, que no parecía separarse del acceso al interior del recinto, se encontraba un personaje de la trama inicial que fue secuestrado, y que se hallaba bastante mal herido. Después de un merecido sermón, por no haber habido nadie que lo ayudase, te pedía el código del zumo de piña y te decía otro lugar donde acudir. Al parecer una Iglesia rodeada de zombies, donde un párroco en la parte de atrás los intentaba mantener a distancia, y una vez allí, te mandaba ir a sacarte una foto en la puerta principal de la Iglesia con lo que ello suponía, ya sabéis, tener que esquivar muchos más Zombies, además sin esa prueba fehaciente de haber completado la misión, no te podía dar la ubicación de la siguiente tarea a realizar, que daría lugar justo en el ayuntamiento, zona centro, totalmente plagada de hordas de zombies por todas las calles que convergían allí. Si conseguías acceder al interior del recinto, por lo visto en el rellano de otro edificio acristalado, te esperaban un par de personas un supervisor y una enfermera de la WRG, junto con un zombie sedado o algo así, porque apenas era capaz de moverse. Frente a una garita con un cristal polarizado como fachada, dijeron que altos cargos de la corporación observaban todos sus movimientos, por lo que esperaban ver un óptimo comportamiento. Pidieron un objeto, paño, trozo de tela, algo que permitiera recoger la sangre del zombie, para poder analizarla después en sus laboratorios, y tras superar la prueba de valor, dijeron el siguiente lugar donde acudir.

Cerca de allí, me volví a encontrar al grupo de la resistencia.
Estaban intentando entrar en un pasillo cercado por dos verjas de metal, pero al que no podían acceder si no les daban antes mogollón de fardos de billetes, a los rebeldes que custodiaban ese lugar, para ello tenían que acudir a una zona del mapa, dónde encontrarían a miembros de la resistencia y ellos les entregarían el dinero que necesitaban.
El problema es que esas personas al encontrarse en constante movimiento, no había forma de encontrarlos, y por el camino varios componentes del grupo perdieron su vida a manos de los zombies, que cada vez eran más numerosos, sólo un par de personas consiguieron llegar de nuevo con vida, y lo más importante con dinero, a aquel pasillo enrejado, custodiado como siempre por un Zeta que corría demasiado para estar muerto.
A las personas que no habían conseguido traer el dinero que les pedían, les ponían a hacer flexiones o cualquier tipo de prueba física que les resultara divertida. Decían que a ellos les daba igual la resistencia, lo único que querían era sobrevivir en estos tiempos apocalípticos que corrían, y estar dentro de la resistencia y pedir dinero a cambio de información era una buena forma de conseguirlo. En fin después de todo lo pasado, las dos personas que llegaron hasta allí, fue lo último que hicieron, pues justo después de salir a la calle y esquivar al Zeta de la entrada, una horda de zombies acabó con su aventura.
Despidiéndome así del grupo de la resistencia, volví a contactar con el grupo de WRG, que sorprendentemente seguían todos con vida.

Venían de un teatro donde un par de chicas les habían dicho que les darían información a cambio de dinero. Para ello tenían que encontrar a unos soldados ambulantes de WRG que se paseaban por un parque, decirles que venían de su parte y regresar a ellas con el dinero en su poder.
El problema es que un par de horas después seguían sin encontrar a los soldados, de vuelta hacia la posición de las chicas con las manos vacías, éstas, acabaron aceptando un soborno de una bolsa de chuches, una botellita de agua y un par de barritas energéticas. Resultado final, ubicación del siguiente punto a encontrar, que resultó ser un parque tapiado con un muro de ladrillos rojizos y unas verjas muy altas, sólo una pequeña puerta situada en una esquina, podía dar paso al parquecito, el cual no andaba falto de sus correspondientes zombies deambulando alrededor y un Zeta corredor, que no dejaba un acceso fácil. Una vez superados los obstáculos zombídicos, entraron en una especie de zona segura rodeada por unas luces fluorescentes y dos miembros de la corporación les esperaban en su interior. Les dijeron que esa zona era segura, por algún tipo de repelente contra zombies que WRG había fabricado en sus laboratorios, pero que se les estaba agotando y no sabrían cuánto tiempo más resistirían en ese lugar plagado de esos malditos seres putrefactos. Y les mandaron realizar la última misión que les quedaba por hacer, infiltrarse en un campamento de la resistencia, para conseguir una información muy valiosa.
A duras penas consiguieron llegar al hospitalillo, el centro donde realizarían su labor de infiltración, una base de la resistencia, que estaba a punto de sucumbir, pues en su interior parecía haber ocurrido algo grave, un par de chicas en la entrada te decían, que esa información tan importante era un mapa con las coordenadas del evento final, pero ese mapa estaba en una sala, escondido y plagado de zombies como guardianes de un tesoro muy preciado, la única forma de hallarlo, era entrando muy despacio sin alterar la presencia de esos seres, y salir con él sin hacer ningún ruido.
Todo el grupo consiguió realizar, todas y cada una de las pruebas propuestas para pertenecer al bando de la WRG, hubiesen llegado a la escena final de la aventura, si no hubiera sido por la falta de tiempo, así, a las puertas de la victoria, cuando consiguieron llegar a la plaza de la trama final, una horda inmensa de zombies estaban terminando de devorar a los supervivientes que se habían sacrificado, para que Ittara y Bruno pudiesen escapar con una información súper valiosa entregada por el bando de la resistencia, y alcanzar un helicóptero que les sacaría de aquel lugar, foco de la infección zombie más grande que se había visto hasta entonces.
Raquel, una de las vencedoras de esta edición.




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viernes, 8 de mayo de 2015

Parapark - El 4◦ Elemento



Parapark - El 4◦ Elemento






Juego de escapismo mediante pruebas enigmáticas, encontrar objetos, resolver códigos, rompecabezas, y habilidades físicas y mentales.
Tienes una hora para encontrar las pistas que te harán salir de la habitación, inspirados en Indiana Jones y guiados a través de los 4 elementos, fuego, aire, tierra y agua.

De un nivel superior, donde las pistas halladas ya no son lineales, pueden ser reutilizadas nuevamente, donde no sólo te puedes quedar en saber, en qué lugar colocar un objeto hallado, si no ir más allá y pensar de qué forma tienes que usarlo, donde necesitas tener habilidades de coordinación para mover palancas, y tener la mente abierta y coordinada con tus compañeros, donde ves aumentar la dificultad a pasos agigantados y al mismo tiempo ves disminuir el cronómetro con esa cuenta atrás imparable.

Nosotros fuimos dos personas. pensando que podríamos ser capaces de resolver a tiempo todas las pruebas. Pero se nos quedó grande. El tiempo se nos escapó demasiado rápido. Nos atascamos muy al principio y arrastramos nuestro hándicap hasta el final, aunque después conseguimos aumentar el ritmo, algunas pruebas necesitaban de paciencia y destreza, y era algo que ya no teníamos. Además, aunque más vale maña que fuerza, algunos objetos se nos resistieron bastante, antes de poder desencajarlos de su sitio o colocarlos en el correspondiente.

Sin embargo, nos quedamos con ganas de más, heridos en nuestro ego personal por no superarlo a tiempo, pero animados para volver a intentarlo en otra ocasión, anhelamos el ansiado momento de volver a intentar superar el reto.








Web oficial:
http://parapark.es




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